Edición 497 - Miércoles, 8, noviembre, 2023 - ¿Están institucionalizados los deberes ciudadanos en Colombia? - y más temas en PGV

 

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¿Están institucionalizados los deberes ciudadanos en Colombia?

Hugo Arias C. - IA-PGV-BOT

Todos hablamos u oímos hablar, día a día, de los derechos humanos o derechos de los ciudadanos y de su necesaria exigencia por su respeto y cumplimiento, pero poco o casi nada se alude a los deberes humanos o deberes ciudadanos. 

La relación de deberes y derechos debiera ser tenida en cuenta siempre para crear y recrear de manera continuada y rigurosa el tipo de sociedad que Colombia necesita. Base de la cultura ciudadana tiene que ser la educación y/o reeducación continuada en deberes humanos. Una sociedad, de cualquier índole incluyendo el Estado, sin deberes individuales y colectivos precisos, ciertos y dinámicos en la práctica "no existe" y su destino es el caos y su autodestrucción. 

Los deberes ciudadanos o humanos, en dinámica colectiva y permanente, construyen y sostienen el Estado de la Nación y son requisito determinante para el avance hacia el bienestar colectivo.  

Mucho o casi todo tienen que ver y actuar al respecto y sistemáticamente las familias, las escuelas, las universidades, las instituciones todas y las organizaciones sociales legalmente establecidas y operantes.    

Los deberes ciudadanos, también conocidos como obligaciones cívicas o responsabilidades civiles, son componentes fundamentales de la vida en sociedad y democrática en cualquier país. En el caso de Colombia, estos deberes están institucionalizados a través de una serie de leyes y disposiciones que establecen las responsabilidades que los ciudadanos deben cumplir en su vida diaria para contribuir al funcionamiento adecuado de la sociedad y el Estado. 

En este escrito, se examina en detalle cómo están institucionalizados los deberes ciudadanos en Colombia, brindando ejemplos concretos y referencias a fuentes relevantes.

En primer lugar, es importante destacar que la Constitución Política de Colombia de 1991 establece las bases para la institucionalización de los deberes ciudadanos. En su Preámbulo, la Constitución enfatiza la importancia de garantizar la convivencia pacífica y el respeto por los derechos humanos. Además, el Artículo 2 de la Constitución establece que "las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares."

Uno de los deberes ciudadanos más fundamentales en Colombia es el derecho al voto, que es un deber cívico y un derecho político al mismo tiempo. De acuerdo con el Artículo 258 de la Constitución, "El voto es un derecho y un deber ciudadano." Este artículo establece la obligación de los ciudadanos de ejercer su derecho al voto en las elecciones populares. Las elecciones en Colombia incluyen la elección de cargos públicos como presidente, congreso, gobernadores, alcaldes y otros. Los ciudadanos colombianos mayores de 18 años están obligados a participar en estos procesos electorales, y el incumplimiento de esta obligación puede tener sanciones legales.

En cuanto a la institucionalización del derecho al voto, el Consejo Nacional Electoral (CNE) es el organismo encargado de organizar y supervisar las elecciones en Colombia. El CNE garantiza que los procesos electorales sean justos y transparentes, y promueve la participación activa de los ciudadanos. Esta institución se rige por la Constitución y la Ley 1475 de 2011, que regula el proceso electoral y establece las responsabilidades del CNE.

Otro deber ciudadano importante es el servicio militar obligatorio. De acuerdo con la Constitución Política en su Artículo 216, "La ley establecerá las modalidades de la prestación del servicio militar obligatorio, de acuerdo con las necesidades del Estado y los principios de equidad y justicia." La Ley 1861 de 2017 regula el servicio militar en Colombia, y establece que los hombres colombianos mayores de 18 años están sujetos al servicio militar obligatorio, que puede variar en duración según el tipo de servicio y la formación militar.

La institucionalización del servicio militar obligatorio se lleva a cabo a través de las Fuerzas Militares de Colombia, que supervisan y administran la prestación del servicio. Además, el Departamento Administrativo de la Función Pública es responsable de coordinar los programas de capacitación para los jóvenes que prestan el servicio militar. La institución está regulada por la Ley 1861 de 2017 y se encarga de garantizar que se cumpla con este deber ciudadano de manera justa y equitativa.

Otro deber ciudadano es el pago de impuestos. Los impuestos son esenciales para financiar los servicios públicos y las infraestructuras del país. El Código de Régimen Departamental de Bogotá, en su Artículo 4, establece que "todos los habitantes y personas naturales o jurídicas que residen o desarrollan actividades económicas en Bogotá están obligados al pago de los impuestos distritales." Además, la Ley 1819 de 2016 establece disposiciones fiscales importantes para Colombia, incluyendo la regulación de los impuestos a nivel nacional.

La institucionalización de la obligación de pagar impuestos se lleva a cabo a través de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), que es la entidad encargada de administrar y recaudar los impuestos en Colombia. La DIAN garantiza que los ciudadanos cumplan con sus responsabilidades fiscales de acuerdo con la legislación vigente y supervisa el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Además, la DIAN proporciona información y orientación a los contribuyentes para facilitar el proceso de pago de impuestos.

La educación también es un deber ciudadano fundamental en Colombia. La Constitución Política en su Artículo 68 establece que "la educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social." La Ley 115 de 1994, conocida como la Ley General de Educación, regula el sistema educativo en Colombia y establece las obligaciones de los ciudadanos en materia de educación.

La institucionalización de la educación se lleva a cabo a través del Ministerio de Educación Nacional, que es el organismo encargado de supervisar y regular el sistema educativo en Colombia. El Ministerio garantiza que se cumplan los estándares de calidad en la educación y promueve la equidad y la inclusión en el acceso a la educación. Además, el Ministerio de Educación trabaja en conjunto con las entidades territoriales para asegurar la cobertura y calidad de la educación en todo el país.

La protección del medio ambiente es otro deber ciudadano en Colombia. La Constitución Política en su Artículo 79 establece que "todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano." Además, la Ley 99 de 1993 establece el marco legal para la gestión del medio ambiente en el país.

La institucionalización de la protección del medio ambiente se lleva a cabo a través del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, que es la entidad encargada de formular y supervisar la política ambiental en Colombia. El Ministerio promueve la conservación de los recursos naturales y la sostenibilidad ambiental a través de regulaciones y programas de educación ambiental.

En resumen, los deberes ciudadanos están institucionalizados en Colombia a través de una serie de leyes y regulaciones que establecen las obligaciones de los ciudadanos en áreas como el voto, el servicio militar, el pago de impuestos, la educación y la protección del medio ambiente. Estas instituciones, como el Consejo Nacional Electoral, las Fuerzas Militares, la DIAN, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Ambiente, supervisan y garantizan. 

Sin deberes familiares y comunitarios en marcha no puede haber convivencia dignificante ni organización posible.  

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Cómo tratar con China

Eduardo Barajas Sandoval  (*)

Australia figura como parte de Occidente en las cuentas de la división del poder mundial. Así es, conforme a las definiciones de nuestra época, y como reflejo de la predominancia que reclama todavía el mundo anglosajón, abanderado de un modelo económico desbocado en su pretensión universal después de la Guerra Fría.

Otra cosa es que, al mismo tiempo, a Australia le corresponda jugar de manera adecuada no solamente la defensa de sus intereses sino el desempeño de un papel al que no puede renunciar en la región del mundo a la cual pertenece geográficamente.

En esa perspectiva, no en nombre ni por mandato de sus socios y parientes occidentales, tiene su propia personalidad y no puede pasar desapercibida por su extensión territorial, por el modelo político y económico que representa, por su extensión territorial, por la influencia cultural que ejerce, y por ser polo de atracción migratoria en el medio mundo del Pacífico y del hemisferio sur.

La significación de Australia, por todos los motivos anteriores, la pone en condición de competidora, por no decir adversaria, de China, en regiones en las cuales la República Popular no solamente ha ejercido influencia desde tiempos remotos, sino que tiene ahora claros objetivos de predominancia económica, política y estratégica. Motivo por el cual sostiene una competencia con otras potencias regionales de diferente tamaño.

Las relaciones entre los dos países han tenido episodios de toda índole desde cuando China no era la de hoy, integrada desde su propio ángulo al juego capitalista, como protagonista de la producción, el comercio y el desarrollo a escala mundial, sino encerrada bajo la convicción de que el comunismo puro y duro del presidente Mao la llevaría a la abundancia y la felicidad.

Hace 50 años un primer ministro australiano, Edward Gough Whitlam, se aventuró a visitar la China de esa época, para hablar de una vez sobre las perspectivas de unas relaciones amistosas y constructivas entre los dos países. Relaciones que, con la nueva China, mantuvieron a la vez una creciente dinámica comercial y una fría relación política, con el trasfondo de sus diferencias no solamente en cuanto al modelo propio de cada una, sino respecto de su influencia internacional.

Como muestra reciente de una serie de innumerables altibajos, en 2917 los australianos rechazaron la propuesta china de adoptar la tecnología de Huawei, gesto que recibió de parte de la República Popular el bloqueo de las importaciones de vino y algunos minerales australianos. Medidas de significación no solamente económica sino de valor simbólico efectivo en materia política.

A lo anterior se vinieron a agregar definiciones de militancia estratégica adoptadas por los australianos, como la de entrar a formar alianzas como AUKUS, esto es Australia, Reino Unido y Estados Unidos, estas dos últimas potencias extra regionales deseosas de jugar un papel de contención frente a China. Y por el lado chino toda una combinación de acciones en busca de ejercer soberanía en zonas marítimas de alto valor y conseguir el apoyo de numerosos países como benefactora del desarrollo.

Anthony Albanese, primer ministro australiano, entendió no era conveniente que la relación con China se dejara a la deriva. Lo mismo comprendieron los chinos. Ambas partes saben bien que esas derivas pueden traer consecuencias desagradables y es mejor hablar a tiempo, precisamente en medio de las diferencias.

Albanese se propuso buscar un nuevo contenido para las relaciones bilaterales. Propósito que encontró actitud favorable de la parte china, cuyo embajador, rompió el anillo del recelo, seguramente por instrucciones estudiadas de su cancillería, y afirmó que China ve a Australia como amigo o socio, y no existe razón para que Australia vea a China como adversaria.

Cancilleres y ministros de diferentes ramos tomaron el relevo de un diálogo que ya era un buen síntoma de aproximación, particularmente en materia de comercio y propósitos comunes al interés de la humanidad, como la contribución a la lucha contra el cambio climático. Aunque no fue, ni podía ser lo mismo, respecto del papel de Australia en el AUKUS.

El reciente encuentro del presidente Xi y el primer ministro Albanese, que recibió en Pekín todos los honores que los chinos pueden desplegar hacia mandatarios extranjeros de verdadera significación para ellos, estuvo marcado por el pragmatismo. La situación política, económica, y estratégica militar del mundo así lo exigen. Máxime cuando se trata de países que tienen obligaciones concurrentes en favor de la armonía en una región determinada.

La búsqueda de puntos de acuerdo ente países que pertenezcan a campos diferentes en su interpretación del poder y representen diferentes modelos económicos y valores culturales, es perfectamente posible. Para eso se inventó en realidad la diplomacia. Para eso sirve el diálogo, en lugar de la diatriba entre portavoces de puntos de vista diferentes.

El encuentro de gobernantes ha permitido el inicio de un desbloqueo comercial. Algo conveniente para ambas partes, sin perjuicio de sus diferencias políticas. China mantendrá el manejo del puerto de Darwin, y el flujo de los vinos y minerales australianos hacia el norte volverá a su cauce anterior. Australia resulta ser, por otra parte, territorio interesante en materia de inversiones y presencia de tecnología que se iría abriendo paso al ritmo de una nueva relación.

Las partes saben que los intereses de cada quién van más allá de los negocios y que hay unos cuántos asuntos de otra índole que seguirán presentes en la obligada relación bilateral, cuyo tratamiento que resulta más fácil en términos de distensión.

Para China resulta importante sostener relaciones estables y constructivas con países que militen en otros campos, sin que sean necesariamente adversarios. Con los cuales el diálogo es mucho más fácil que, por ejemplo, con la India, interesada en su propio protagonismo, o con Rusia, que se ha acercado humildemente a China en medio de las necesidades derivadas de su agresión a Ucrania.

Si las relaciones económicas van bien, es más difícil que las relaciones política se desvíen o se alteren, porque los intereses económicos son vínculos que unen y sirven de ejemplo de compatibilidades y modos operandi que pertenecen a ambas partes.

Quedan pendientes, para otros “rounds”, asuntos como la actitud expansiva de China en los mares, las diferencias con los Estados Unidos, aliados de Australia, y los juegos de proyección de poder militar en el Pacifico. Por ahora, Australia se convierte en un factor de distensión y puede servir de puente y moderador ante la amenaza de una nueva guerra fría, esta vez con epicentro en el hemisferio oriental.

(*) Exembajador de Colombia. Director y moderador del Observatorio de actualidad Internacional de la U. del Rosario. Exrector Universitario. Decano y docente titular en U. del Rosario. Analista y escritor sobre temas de Relaciones internacionales, gobernanza y geopolítica.

Categorias Internacional

Fuentes: El autor y Cómo tratar con China | Blogs El Espectador

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La Tierra albergaría un mundo alienígena en su interior: inquietante teoría cambiaría todo lo que se sabe sobre el mundo

Aunque la ciencia moderna ha logrado grandes avances que han permitido comprender una amplia variedad de fenómenos que ocurren en la Tierra, a medida que se desarrollan nuevas investigaciones surgen otro tipo de misterios.

Recientemente, un equipo conformado por científicos de varias naciones ha realizado un hallazgo que un nuevo enigma al descubrir dos regiones inusuales en el interior del planeta, áreas que podrían estar relacionadas con la formación de la luna hace unos 4.500 millones de años.

Este descubrimiento, publicado en la revista Nature, está sustentado en una serie de simulaciones ejecutadas por computador y con la colaboración de investigadores de Estados Unidos, China y el Reino Unido.

Teoría científica redefiniría lo que se sabe sobre el origen de la Luna y la Tierra primitiva.© Proporcionado por Semana Colombia

¿Un embrión de planeta en la Tierra?

Con base a sus análisis, los científicos plantean la existencia de un protoplaneta llamado Theia, un tipo de “embrión” de planeta, que colisionó con la “proto-Tierra”, conocida como Gaia, hace unos 4.500 millones de años.

Dicha colisión habría sido el evento cataclísmico que habría permitido la formación de la Luna, mientras dejaba huellas en el interior de nuestro la Tierra.

Pese a que en este momento la comunidad científica no tiene pruebas directas sobre la existencia de Theia, lo que reviste de misterio a esta teoría, los investigadores están trabajando para encontrar datos que prueben la existencia de este protoplaneta.

Existen regiones Anómalas en el manto terrestre

Esta investigación partió de la observación de dos grandes regiones del manto terrestre que presentan características inusuales: una velocidad sísmica más lenta y un material entre un 2 y un 3,5 % más denso que el del manto terrestre circundante, según establece el artículo publicado en Nature.

Dichas regiones anómalas se extienden por miles de kilómetros en la base del manto, una de ellas bajo la placa tectónica africana y la otra bajo la placa tectónica del Pacífico.

Los científicos plantean la hipótesis de que estos materiales densos podrían ser reliquias enterradas de Theia que se habrían conservado en las profundidades de la proto-Tierra tras el impacto gigante que dio lugar a la formación de la Luna.

Teoría plantea que el planeta Tierra esconde un mundo extraterrestre en su interior.© Proporcionado por Semana Colombia

De manera que esta nueva teoría debatiría la idea previamente aceptada de que la Tierra y la Luna tendrían composiciones notoriamente diferentes.

Es importante señalar que la teoría que ha sido ampliamente aceptada por la comunidad científica afirma que, hace unos 4.500 millones de años, durante las últimas etapas del crecimiento de la Tierra, se produjo una colisión gigante entre Gaia, la Tierra primigenia, y Theia, el protoplaneta del tamaño de Marte.

Dicho choque habría sido el evento que dio lugar a la formación de la Luna, que heredó material de Theia.

Incluso una serie de simulaciones numéricas han respaldado dicha teoría, indicando que la Luna se habría formado a partir de los restos de esa colisión. No obstante, las mediciones isotópicas de alta precisión revelaron que las composiciones de la Tierra y la Luna son sorprendentemente similares, lo genera una inconsistencia en la idea de que ambos cuerpos tenían que poseer composiciones distintas debido a que tienen orígenes diferentes.

Ahora este nuevo hallazgo genera nuevas preguntas sobre el estado inicial de la Tierra y cómo se formaron los planetas cercanos. La similitud en las composiciones de la Tierra y la Luna sugiere una mayor mezcla de materiales durante el proceso de formación de la Luna de lo que se pensaba anteriormente.

Fotografía de la luna llena captada desde en Frankfurt, Alemania,© Proporcionado por Semana Colombia

La idea de que la Tierra estaba “ligeramente contaminada” por material de Theia parece ser insostenible a la luz de esta nueva evidencia.

Por lo tanto, estos hallazgos crean un nuevo camino para buscar respuestas que permitan comprender cómo se formó la Luna y qué comportamiento tuvieron los materiales en el proceso. Lograr ese conocimiento ayudaría a tener una mayor comprensión sobre la Tierra primitiva y el desarrollo de planetas en otros sistemas estelares.

Fuente: La Tierra albergaría un mundo alienígena en su interior: inquietante teoría cambiaría todo lo que se sabe sobre el mundo (msn.com)

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El silencio puede mejorar nuestra relación con los demás, según los expertos

Guardar silencio es fundamental no solo para una comunicación efectiva, sino también para el sosiego de la mente.

El  silencio tiene beneficios en muchos contextos. Numerosas investigaciones científicas respaldan que estar en un ambiente silencioso puede reducir el estrés, mejorar la calidad del sueño, fomentar la creatividad y la atención o aumentar la productividad.

¿Pero cómo afecta el silencio a las relaciones que tenemos con los demás? Según los expertos, en determinadas situaciones, las pausas de silencio pueden permitir una comunicación más efectiva. Y es que, esos silencios pueden ser utilizados para procesar información y emociones, y, por lo tanto, mejorar la calidad de la comunicación.

El silencio puede mejorar nuestra relación con los demás, según los expertosGetty Images

Sin embargo, todos tenemos peculiaridades comunicativas diferentes: cuánto tiempo esperamos antes de intervenir en una conversación; si pensamos en voz alta o procesamos la información internamente; si tendemos a dominar las conversaciones o somos más de escuchar.

Estas cosas no son buenas ni malas, pero afectan a nuestra forma de conectar con los demás, según Sheila Heen, catedrática en la Facultad de Derecho de Harvard, especializada en relaciones sociales. Además, señala que estas características dependen en gran medida de nuestra personalidad, preferencias, cultura y dinámica de poder.

Guardar silencio en una conversación es fundamental para la comunicación, según los expertosiStock

Por ejemplo, en un momento acalorado de discusión, cuando intentamos que nos entiendan, tendemos a tratar de explicar o repetir por qué tenemos razón. En este caso, “el mero hecho de prestar atención a estas diferencias puede ayudarnos a detectar las pequeñas fricciones antes de que se conviertan en un conflicto”, sostiene la investigadora.

Y es que, el silencio puede ser una herramienta poderosa porque permite a todos los participantes de la conversación procesar lo que está ocurriendo, tal y como explica Heen.

 

“El silencio nos permite intentar comprender lo que está ocurriendo en nuestro interior y en el de los demás”, y añade: “Esa pausa puede hacernos reflexionar: ¿Realmente quiero soltar lo primero que estoy pensando, o bien tomarme un minuto para considerar sus posibles consecuencias?”.

Por otro lado, cuando practicamos el silencio, estamos mejorando nuestra capacidad para escuchar. Muchas veces, las personas solo esperan su turno para hablar en lugar de realmente escuchar lo que la otra persona está diciendo. Pero según los expertos, al estar en silencio y escuchar atentamente, mostramos interés genuino en la otra persona, algo que fortalece la conexión.

Un hombre ayuda a un joven a verbalizar problemas en terapiaiStock Getty Images

A su vez, en numerosas ocasiones, los malentendidos en las relaciones ocurren debido a una comunicación insuficiente o incorrecta. El silencio puede ofrecer espacio para procesar la información y formular respuestas claras, lo que puede reducir los malentendidos.

Asimismo, en algunas situaciones, especialmente durante momentos de tristeza o dolor, estar en silencio con alguien puede proporcionar consuelo. Por eso, no todas las situaciones requieren palabras; a veces, simplemente estar presente en silencio puede transmitir apoyo y amor.

Por otra parte, tal y como se aplica por ejemplo en psicología, al estar callados y escuchar con atención, podemos ponernos en el lugar del otro y entender mejor sus sentimientos y perspectivas, que se entiende como un acto de empatía.

También en las relaciones con nuestros lazos más cercanos, compartir silencios puede ser una muestra de intimidad y confianza. En este sentido, no sentir la necesidad de llenar cada momento con palabras puede indicar una profunda conexión emocional.

El arte de escuchar

Goethe, dramaturgo alemán, decía que «Hablar es una necesidad y escuchar es un arte». Por su parte, el filósofo griego Zenón de Citio, que sentó los principios básicos del estoicismo, transmitía a sus discípulos que «La naturaleza nos ha dado dos oídos y una sola boca, para enseñarnos que vale más escuchar que hablar».

Lo cierto es que hoy en día, en la sociedad occidental, se le da más protagonismo al acto de hablar que al de escuchar adecuadamente, según Alberto Álvarez Calero, profesor de la Universidad de Sevilla. Para el investigador, saber escuchar es fundamental: “La escucha sirve para enriquecerse a través de los demás, y para entrecruzar sentimientos, afectos, pensamientos, vivencias”, afirma.

Sin embargo, entiende que muchas personas asocian el silencio con la quietud o como una inacción a veces tensa. Entienden el silencio como un hueco que hay que rellenar y enfrentarse a él puede ser una experiencia incómoda, en palabras de Álvarez Calero.

Pero lo cierto es que un buen diálogo se fundamenta en el equilibrio entre el saber escuchar y el saber hablar, según el autor del libro 'La importancia de la escucha y el silencio'. “Las relaciones interpersonales están dictadas por la forma en que se utiliza el lenguaje”, señala.

Retrato de una mujer en medio de una calle transitada.Getty Images/iStockphoto

En este sentido, considera que en el “verdadero y enriquecedor diálogo se intercambian pensamientos, actitudes, experiencias, razón por la cual es importante saber escuchar”.

Y aunque nos pueda abrumar el silencio, asegura que este es “el antídoto a la mente tan dispersa a la que la vida actual nos conduce. Vivir ante un exceso de datos hace que la mente se sature y que, por lo tanto, el silencio interior no exista”, sin embargo, este “nos puede proporcionar sosiego en la mente frente a un mundo disperso”, concluye.

Referencias: 

  • The Harvard Gazette. 'Next spat with your partner, try silence'. (2023)
  • Namkje Koudenburg. 'Disrupting the flow: How brief silences in group conversations affect social needs'. Journal of Experimental Social Psychology (2011)
  • Alberto Álvarez Calero. 'La importancia de la escucha y el silencio: Dos valores imprescindibles para vivir en una sociedad de ruidos' . Amat Editorial (2020)

 

Fuente: El silencio puede mejorar nuestra relación con los demás, según los expertos (muyinteresante.es)

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En PGV fomentamos la convivencia dignificante, en búsqueda continuada de bienestar para TODOS sobre la Tierra.  


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