PGV - Edición de Marzo 17, 2021 "Que no revivan los "derechos imperiales" - y más temas de importancia.
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Por Eduardo Barajas Sandoval (*)
eduardo.barajas@urosario.edu.co
Poco a poco habrá que deshacer el proceso de pillaje protagonizado por imperios que acopiaron tesoros de sociedades indefensas y los muestran en sus museos con candidez calculada.
A la manera de gringo típico tratando de recitar con gracia y acento bogotanos el Rinrín Renacuajo, el actual primer ministro británico suele declamar de memoria los primeros párrafos de La Ilíada para hacer jocosa demostración de su familiaridad con los clásicos helénicos. Con actitud semejante, junto a la copia que mantiene en su oficina de un busto de Pericles, a quien considera su héroe personal, Boris Johnson ha dicho que el reino que administra no va a devolver a Grecia los mármoles que alguna vez mandó arrancar, en acto vandálico, el entonces embajador británico ante el Imperio Otomano y que más tarde vendió a su propio gobierno, que los pasó después al principal museo de Londres.
Se trata nada menos que de ochenta metros, la mitad, de las esculturas que el inmortal Fidias incorporó, a instancias de Pericles, al friso del Partenón de Atenas, el templo clásico por excelencia que ha servido de inspiración cuando alguien ha querido hacer un edificio de proporciones perfectas. La cuenta de los bienes transportados hasta la Gran Bretaña, después de naufragios que implicaron esfuerzos para sacar del fondo del mar parte del botín, incluye además otros tesoros, como una de las Cariátides, acumulados por Thomas Bruce, conocido como Lord Elgin, en su estancia como embajador ante la Sublime Puerta de Estambul hacia 1800.
El gobierno de Kyriakos Mitsotakis expresó desde su llegada al poder en 2019 su interés en recuperar esas esculturas no solamente para Grecia sino para la humanidad, a fin de reunirlas con las otras originales, en el sitio de su creación, con motivo del bicentenario de la independencia, cuando los helenos se pudieron sacudir del yugo de los turcos. Melina Mercury, la inolvidable protagonista de películas legendarias y personaje de prestancia internacional, ya había hecho el reclamo hace más de hace tres décadas, cuando fue ministra de cultura del socialista Andreas Papandreou.
En entrevista al periódico ateniense Ta Nea, el actual ocupante de 10 Downing Street sustentó su negativa en el hecho de que, según él, los mármoles “fueron adquiridos legalmente por Lord Elgin bajo las leyes propias de la época” y luego “han sido poseídas legalmente por el Museo Británico”. Adefesio argumentativo que visto desde la otra parte no es más que un intento de dar fundamento de derecho a la compra hecha a quien los retiró de su sitio original, despedazando el edificio más simbólico y venerado de la época clásica, con el aparente y nunca probado beneplácito de los turcos, que para la época ocupaban Grecia por la fuerza, cuando de la Atenas antigua no quedaban más que ruinas habitadas por gatos y cubiertas de hiedras y buganvilias.
Las circunstancias de abandono y la nula significación que para un comandante turco de provincia tuviesen unas piedras que no formaban parte de su historia, fueron aprovechadas astutamente por Elgin para desgarrar un monumento de cuya significación tenía plena conciencia y precisamente por eso decidió llevarse cuanto le pareció más significativo a las islas británicas. Razón por la cual la ministra griega de cultura, Lina Mendoni ha calificado a Elgin como un “ladrón en serie que apeló a tácticas ilegales para llevarse los mármoles”. Esculturas a las que los británicos terminaron por adjudicar el nombre acomodaticio de “mármoles de Elgin”, cuando en realidad todo lo que hizo, visto desde el punto de vista helénico, fue robarlos.
El razonamiento del señor Johnson, que después del Brexit soñaría con darle a su país nuevo protagonismo sobre las huellas del antiguo Imperio Británico, tiene la implicación de reivindicar principios no escritos que en otra época justificaron los actos más oprobiosos del colonialismo, y viene a darles ahora no solo actualidad sino valor político y cultural. Conforme a esa lógica se justificarían los actos de pillaje cometidos para enriquecer con bienes ajenos colecciones de objetos de valor objetivo o simbólico provenientes de otros países, culturas y civilizaciones, para exhibirlos como trofeos sin que nadie tenga derecho a reparar en la forma como fueron adquiridos.
En los archivos, cuidadosamente llevados, de los decretos del Imperio Otomano, nadie ha encontrado la supuesta autorización en la que el embajador Bruce quiso fundamentar sus actos. Según ese desaparecido o inexistente decreto proveniente de Estambul, los británicos habrían obtenido permiso para poner andamios alrededor de ese templo “idólatra” y copiar en yeso las figuras visibles, lo mismo que para “retirar cualquier pedazo de piedra con inscripciones o figuras antiguas”. Es decir que, si fuese cierta la “autorización”, un poder colonial, que había tomado por la fuerza un territorio, disponía como si fueran propios tesoros de gran significación para el resto del mundo, y permitía el saqueo de los mismos a otro imperio, seguramente como señal de buena voluntad.
A pesar del alarde de conocimiento que el mandatario británico hace de Grecia, donde suele pasar vacaciones en casa de su padre, y de resaltar la contribución de su país al proceso de independencia de la Grecia contemporánea respecto de los otomanos, no recuerda para nada que Lord Byron, uno de los mayores poetas británicos y más fervientes devotos y partícipes de la guerra por esa independencia, se quejó desde principios del Siglo XIX del acto vandálico de llevarse frisos del Partenón. También ignora que la mayoría de los británicos considera que los mármoles originales deberían ser devueltos a Grecia, como lo ha hecho ya Francia con piezas del mismo edificio antiguo que reposaban en el Museo del Louvre.
Afortunadamente el péndulo de la historia no se detiene en ninguno de los extremos, ni hay funcionario que logre detenerlo. Así que la abolición de argumentos de corte imperial es imperativo de respeto a quienes desde diferentes rincones del mundo piden que les sean devueltos tesoros de los que fueron despojados en épocas en las que la expansión de imperios les impulsó a creerse con el derecho de disponer de todo cuanto pudiera representar enriquecimiento y demostración de poder.
Gracias por haber “guardado” esos objetos, patrimonio de la humanidad, que en el Siglo XXI pueden y deben ser guardados y exhibidos por los herederos de sus artífices y verdaderos dueños. Mientras llega el momento de devolverlos, guardando copias y dando muestra de respeto y buena voluntad, al gobernante de una potencia de significación histórica y amplias credenciales democráticas no le queda bien volver a editar razones de corte imperial, ni darse el lujo de adoptar respecto de otros países una actitud a la vez amistosa y despectiva de aristócrata universal, mientras insiste en defender el supuesto derecho que le asiste a quien adquirió bienes mal habidos.
EL ESPECTADOR 16 de marzo de 2021
CONOZCA (36)Colón terminó su tercer viaje al Nuevo Mundo de manera humillante, acusado de una pésima administración de La Española, de haber esclavizado indígenas y de efectuar malos manejos (especialmente por su hijo, a quien él había confiado el gobierno de la isla). Volvió a España en calidad de preso para ser juzgado y aunque finalmente fue absuelto por influencia de la reina Isabel, se vio despojado de los títulos que había ganado por su descubrimiento. Pero al parecer fueron los mismos reyes quienes lo instaron a efectuar otro viaje, pues temían que los portugueses se adelantaran en la búsqueda de la India, navegando hacia occidente, y de las islas Molucas (Indonesia), llamadas islas de las especias. Actualmente, hay historiadores que sostienen que para que los reyes autorizaran este viaje, Colón tuvo que prometerles la llegada, por la vía de occidente, a Tierra Santa.Este viaje de Colón fue el más azaroso de los cuatro y lo inició con 4 embarcaciones: 2 naos; La Gallega y La Vizcaína y 2 carabelas: La Capitana y La Santiago, que albergaban en total 144 personas, entre las que estaban Bartolomé (el hermano de Colón depuesto del gobierno de La Española) y Hernando, un hijo del Almirante que contaba entonces con 13 años. Los reyes le prohibieron a Colón pisar tierra de La Española, pues temían que esto generara conflictos y descontento en la población.El 9 de mayo de 1502, la expedición salió de Cádiz rumbo a Canarias en donde hicieron una parada para reabastecerse y el 25 emprendió la ruta por el Atlántico hacia occidente. Llegó a las islas del Caribe (Antillas) el 15 de junio y a Santo Domingo (La Española) el 29, pero aquí no le permitieron atracar cumpliendo las órdenes reales, pero les advirtió que estaba próxima la llegada de un violento huracán, noticia que no le creyeron por creer que era una amenaza por no haberlo dejado desembarcar. Colón no hablaba en vano y buscó pronto una bahía para asegurar sus naves que resultó ser Puerto Azúa. Poco después, efectivamente llegó el huracán y arrasó a Santo Domingo, echó a pique 29 de los 30 barcos que el nuevo gobernador tenía allí fondeados y ocasionó la muerte de unas quinientas personas. Las naves de Colón alcanzaron a ser arrancadas de sus anclas pero no naufragaron, aunque sufrieron algunos desperfectos y quedaron dispersas. Al día siguiente pudieron reagruparse y tomar rumbo hacia Jamaica para reabastecerse y reparar los daños. Luego siguieron hasta el noroccidente de Cuba y de ahí hacia el sur, buscando una ruta que les permitiera seguir más al occidente, hasta que el primer día de agosto de 1502 avistaron tierra desconocida que resultó ser territorio de la actual Honduras en Centroamérica. Aquí los indígenas salieron en canoas a recibirlo pacíficamente. Eran los mayas, quienes informaron a Colón que más al sur había minas de oro. Advirtió fácilmente que estaban mejor organizados que los taínos encontrados en las Antillas y quienes ya habían empezado a ser esclavizados. En el sitio que desembarcaron se celebró la primera misa en América, oficiada por un Fray Alejandro, el 14 de agosto. El viaje continuó bordeando la costa centroamericana (de hoy) pasando por las actuales Nicaragua, Costa Rica y Panamá. En febrero de 1503 llegaron a la desembocadura de un gran río que bautizaron con el nombre de Belén y fundaron un pequeño establecimiento que llamaron Santa María de Belén, que pronto tuvieron que abandonar por la hostilidad de los indígenas de la región y el clima malsano. Allí Colón tuvo que dejar abandonada la carabela La Vizcaína, porque estaba muy deteriorada. El 2 de noviembre llegó a una acogedora y hermosa bahía que él llamó Portobello (en Panamá actual) y en donde tuvo que dejar otra de sus naves por el deterioro que había sufrido por los diversos temporales. Continuó con dos naves bordeando la costa hasta llegar al hoy Cabo Tiburón (muy próximo a la frontera de Colombia actual), pero ya casi sin provisiones y tan solo 2 embarcaciones, enrumbó hacia el norte buscando de nuevo a Jamaica. Colón estaba durante este viaje bordeando tierra firme continental, pues exceptuando su corta estancia durante el tercer viaje en Macuro (Venezuela), solo había estado en tierras insulares. El 25 de junio de 1503, llegó a costas de Jamaica, pero sus naves estaban tan en mal estado que tuvo que dejarlas varadas en la costa. Sin embargo, las siguió utilizando como habitación con su gente, pues eso les daba más seguridad. ¿Qué hacer sin naves y sabiendo que nadie sabía en dónde estaba? Aquí surgió la valentía de dos marinos, Diego Méndez y Bartolomé Fiesco y seis indígenas, que se aventuraron a hacerse a la mar en una canoa mejorada y llegar luego de surcar aguas peligrosas a puro remo, a Santo Domingo, donde informaron del paradero de Colón y demás marineros. Mientras tanto, Colón envió algunos hombres al interior de la isla con el propósito de negociar con los caciques de diferentes tribus el intercambio de alimentos por objetos europeos que ellos tenían, que no eran otra cosa que “chucherías” de poco valor, pero que los indígenas desconocían (abalorios, espejos, collares etc.). El sistema funcionó por poco tiempo porque los indígenas se cansaron de esas baratijas y se negaron a seguir aportando alimentos. La gente de Colón empezó a desesperarse viendo que el tiempo pasaba y nadie llegaba a auxiliarlos. Ignoraban si la expedición de Méndez había llegado a Santo Domingo o si había naufragado y la situación era incierta. Las enfermedades fueron apoderándose de varios y la alimentación que los indígenas aportaban era solo vegetales. Pero Colón permanecía casi indiferente a esta situación, lo que exasperó a su gente. Fue entonces cuando Francisco Torres, quien comandaba una de las naves y Diego Porras, el escribano, lideraron una protesta contra el Almirante a quien pidieron que tomaran 10 canoas e iniciaran la travesía para poder llegar a Santo Domingo. Colón les pidió calma, pero la gente le desobedeció. Entonces, 50 hombres optaron por llevar a cabo la aventura y embarcados en canoas se hicieron a la mar. No tardaron en regresar cabizbajos, pues la dureza de las olas y el exceso de equipaje de las endebles canoas, no permitieron el progreso de la expedición. Pocos días después lo volvieron a intentar cuando observaron que la mar estaba tranquila, pero más adelante los vientos cruzados, los hizo fracasar de nuevo. Regresaron, pero hicieron un campamento alejado del de Colón y sus hombres, quienes ya sufrían por falta de alimentos que los indígenas se negaban a suministrarles con la esperanza de que esto hiciera que se fueran y los dejaran en paz. A él se le ocurrió una de esas ideas geniales. Por los libros de astronomía que había leído, Colón sabía que el 29 de febrero se presentaría un eclipse de luna y entonces comunicó a los jefes indígenas que si ellos no seguían colaborando con el aporte de alimentos, sus dioses los privaría de la luz lunar durante unos minutos quedando en tinieblas y que este sería el primer castigo si insistían en desobedecer. El fenómeno se presentó tal como Colón lo había advertido a los indígenas, quienes atemorizados y sorprendidos, prometieron que le darían todo lo que pidiese para calmar la ira de sus dioses. Ocho meses habían pasado desde que Méndez había partido y no recibían noticia alguna, lo cual había generado una desesperada situación. Pero un día divisaron a lo lejos con gran alegría una embarcación que se acercaba. Pero también gran decepción sufrieron al enterarse que no venía a rescatarlos, pues era muy pequeña, sino a darles una carta del gobernador y algunos víveres. Por ella supieron que la expedición de Méndez había tenido éxito. Colón respondió entonces al gobernador pidiéndole ayuda para salir de allí. Lo que pasó fue que el gobernador Ovando cuando recibió a Méndez, le dijo que no tenía las dos naves que él le pidió para rescatar a Colón y el resto de personas y que había que esperar a que llegaran de España. Mientras toda esta demora, en Jamaica se presentó un fuerte enfrentamiento entre Bartolomé Colón y los hermanos Porras que dirigían el grupo sublevado. Colón habló con ellos tratando de calmarlos, prometiéndoles que pronto los sacaría de la isla y les contó de la carta recibida de Ovando. Los sublevados no le creyeron y persistieron en su posición, por lo que Colón no tuvo más remedio que ordenar a su hermano Bartolomé que los atacase para someterlos. Así se produjo la primera batalla entre españoles en América, ante los atónitos indígenas que no comprendían la razón de ella. Porras fue vencido y capturado, mientras sus amigos huyeron, pero al final, todos se rindieron y pidieron perdón a Colón. Finalmente, Colón y su gente fue rescatado y el 13 de agosto de 1504, llegaron a Santo Domingo y recibidos con regocijo. El 12 de septiembre, Colón salió de La Española, rumbo a España, acompañado de su hijo y pagando sus pasajes en una nave mercante. Arribó el 7 de noviembre a Sanlúcar de Barrameda. Tras este tormentoso cuarto viaje que duró dos años y medio.Colón, viajó a Sevilla en donde tuvo que estar en cama por enfermedad, pero redactó su Libro de las profecías. Diecinueve días después de su llegada a España, el 26 de noviembre de 1504, murió la reina Isabel y dieciocho meses más tarde, murió Colón en Valladolid el 20 de mayo de 1506, sin saber a ciencia cierta que las tierras descubiertas por él correspondían a un nuevo continente al que poco después se le daría el nombre de América en honor a Américo Vespucio, quien dedujo que las tierras descubiertas correspondían a un Nuevo Mundo. ¿Les agradó esta crónica?¡Hasta pronto!
Fuente: El autor y Facebook.com - Eduardo Lozano Torres
(*) Historiador, cronista, analista y autor de varios libros
La Nueva Ruta de la Seda, el gran plan estratégico de China (*)
Para sus críticos, es un proyecto para dominar el mundo; para sus defensores, facilita el desarrollo de regiones olvidadas
LOS CAMINOS CONTEMPORÁNEOS

Un puerto en Portugal, el de Sines. Una ruta de tren a Madrid. Un gasoducto en Kazajistán. Una urbanización en Malasia. Una exposición artística en Dunhuang, en el oeste de China. Todos son proyectos integrados en la Nueva Ruta de la Seda, la ambiciosa red china de infraestructuras repartida por los cinco continentes que puede costar hasta un billón de dólares. Un plan estratégico de ramificaciones geopolíticas y económicas, criticado por algunos como un instrumento para dominar el mundo y alabado por otros como un plan Marshall del siglo XXI que ayudará a desarrollar regiones olvidadas. Y al que China asigna una importancia vital; tanta, que desde el año pasado la ha incluido en la Constitución del Partido Comunista.
En sus comienzos, cuando el presidente chino Xi Jinping presentó la idea en sendas cumbres en Astaná (Kazajistán) y Yakarta (Indonesia) en 2013, la propuesta se ceñía a los países vecinos, y su propósito era principalmente la construcción de infraestructuras. Pero ha ido expandiéndose geográfica y sectorialmente, a medida que ha ido creciendo la asertividad de China en el exterior. Actualmente, según Pekín, están adheridos más de cien países en todo el mundo. Y abarca casi cualquier área: tiene componentes comerciales, financieros, de seguridad y culturales.
El interés geográfico principal sigue siendo Asia. Pero “de acuerdo con las comunicaciones oficiales chinas, todos los países y continentes pueden incluirse, desde el Ártico a América Latina”, precisa Alice Ekman, investigadora sobre China del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI). Y “ya no solo incluye carreteras, rutas ferroviarias, puertos, aeropuertos e infraestructuras de transporte. También incluye normas y estándares, aduanas, tribunales, comercio electrónico… Básicamente, es una etiqueta que se puede pegar en todo un abanico de proyectos”.
Desestimada en sus comienzos por algunos como un plan imposible, la Nueva Ruta de la Seda, o “Iniciativa de la Franja y la Ruta” (“yi dai yi lu” en mandarín, BRI por sus siglas en inglés) ha cambiado realidades sobre el terreno y va a continuar durante décadas. A través de uno de los proyectos estrella, el Corredor Económico China-Pakistán, tendrá acceso desde su oeste a través del puerto pakistaní de Gwadar al mar. En Yibuti, en el cuerno de África, ha establecido su primera base militar.
LAS CONEXIONES EN EUROPA

Para China, los beneficios del plan son claros: ampliar vías hacia el oeste le permite desarrollar sus regiones occidentales, más empobrecidas; estimula sus sectores industriales en momentos en los que su economía entra en una etapa de menor crecimiento; abre mercados para sus productos; facilita que otros países adopten sus estándares tecnológicos, por ejemplo en telefonía 5G; y, en general, expande su presencia e influencia internacional.
La guerra comercial con Estados Unidos
El plan ha adquirido una importancia estratégica aún mayor para Pekín ante su guerra comercial con Estados Unidos. Si continúan las tensiones, necesitará diversificar sus importaciones y exportaciones. “Pekín recurrirá a los canales construidos a lo largo de la Ruta, especialmente en los sectores agrícola y energético. En los márgenes, cierta producción adicional china puede trasladarse al sureste asiático”, apuntaba la consultora Eurasia Group esta semana en una nota.
Para los países beneficiarios, las ventajas son también obvias. Asia necesitará cerca de 1,7 billones de dólares (1,5 billones de euros) en inversiones en infraestructuras hasta 2030 para mantener su crecimiento, según el Banco Asiático de Desarrollo. Y las inversiones de China llegan sin preguntas sobre derechos humanos o la naturaleza del Gobierno en el poder.
PROYECTOS FINANCIADOS POR CHINA EN EL MUNDO

Hasta el momento, China asegura haber desembolsado 53.000 millones de euros; el Instituto Mercator de Estudios sobre China (MERICS) calcula esa cifra en 22.000 millones en su base de datos sobre la iniciativa. Esos montos seguirán aumentando. El número de proyectos supera con holgura el millar, y aunque Pekín ha restringido el flujo de capitales al exterior ante su ralentización económica, las propuestas con la etiqueta BRI siguen encontrando una financiación generosa. Y algunos países, especialmente aquellos que encuentran acceso más difícil a los mercados internacionales, han aceptado con entusiasmo la chequera china.
Lo que ha generado críticas de algunos países. Por boca de su secretario de Estado, Mike Pompeo, y de su vicepresidente, Mike Pence, Estados Unidos —inmerso en su guerra comercial con la potencia asiática— ha acusado a Pekín de llevar a cabo una política exterior de “trampa de la deuda”.
Una deuda que —según los acusadores— puede utilizarse para evitar críticas sobre los derechos humanos en China o para conseguir decisiones favorables, por ejemplo en torno a nombramientos en puestos internacionales o sobre disputas territoriales, como la que mantiene en el mar del Sur de China. Pekín es el acreedor de más del 50% de la deuda de ocho países incluidos en la BRI: Kirguistán, Laos, Maldivas, Mongolia, Montenegro, Pakistán, Tayikistán y Yibuti.
Varios países de Europa Occidental —incluida España— o Japón mantienen también sus reservas sobre la BRI, aunque se muestran dispuestos a colaborar en proyectos puntuales. El primer ministro nipón, Shinzo Abe, suscribió el mes pasado un memorando de entendimiento para colaborar en terceros mercados, un documento similar al que ha suscrito España esta semana. Pero estos países insisten en que, aunque el plan cuenta con un enorme potencial, China tiene que mostrar una transparencia en los contratos y los créditos que ha sido esquiva hasta el momento.
“Hay que cumplir los estándares internacionales. Si se respetan, entonces hay potencial para la cooperación”, apuntaba el mes pasado un funcionario del Gobierno nipón durante la visita de Abe a Pekín.
En Bruselas y Tokio, en Berlín, París y Madrid se subraya la necesidad de demostrar que esos proyectos no perjudican al medioambiente, son viables, beneficiosos para sus destinatarios y el país receptor puede pagarlos.
Estas capitales han rechazado firmar, pese a las sugerencias chinas, memorandos de entendimiento generales de respaldo a la BRI. “Los términos de estos memorandos son a menudo muy generales, vagos en algunos casos, e incluyen expresiones oficiales chinas que Pekín quiere promover pero cuyo significado aún no está claro, como ‘comunidad de destino compartido”, explica Ekman.
Sri Lanka, un caso emblemático
El caso de Sri Lanka es emblemático de estas críticas. Este país ha recibido créditos chinos por valor de unos 9.000 millones de euros, lo que le convierte en el tercer receptor de fondos de la BRI, solo por detrás de Pakistán y Rusia. Su fuerte endeudamiento —no solo con Pekín— le ha llevado a ceder a una empresa china el uso de su puerto de Hambantota y ha colocado en una situación de gran debilidad a su Gobierno.
El peso de la deuda y lo gigantesco de los proyectos ha llevado a echarse atrás, en algunos casos, a los países. El nuevo primer ministro malasio, Mahatir Mohamed, anunció poco después de su llegada al poder la suspensión de una línea de tren, la Línea de Ferrocarril de la Costa Este, y de una serie de gasoductos. Durante la campaña electoral que le llevó al poder este verano, y ante la abultada deuda de su país, el flamante jefe de Gobierno en Pakistán, Imran Khan, prometía revisar las cuentas del Corredor Económico, donde China ha prometido invertir cerca de 40.000 millones de euros.
En otros casos, las quejas vienen de la falta de resultados. La línea Madrid-Yiwu sigue sin arrojar beneficios en su trayecto de regreso a la ciudad costera china. En 2016, Filipinas desestimó el fallo a su favor de una corte internacional en su disputa territorial con Pekín en el mar del Sur de China y su entonces nuevo presidente, Rodrigo Duterte, anunció un giro hacia la gran potencia asiática; a cambio, recibió 14 memorandos con promesas de jugosas inversiones. Pero dos años más tarde, apenas se ha materializado ninguna.
China replica que sus proyectos generan empleo en los países y favorecen el desarrollo. Y que sus créditos no son los causantes de los problemas de deuda de los países en problemas. “China ha llegado más tarde. No es el principal país acreedor”, sostenía en septiembre Ning Jizhe, el vicepresidente de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, el principal órgano de política económica en Pekín.
Un cambio de marcha
Pero también ha aceptado que, sobre todo en los primeros años, cuando todos —empresas, provincias y Gobierno central— se lanzaron a toda prisa a poner en marcha la BRI, pudieron cometerse errores por desconocimiento o precipitación.
El propio Xi Jinping, en una serie de actos para conmemorar el quinto aniversario de la iniciativa, ha instado a cambiar de marcha y no tanto firmar proyectos por firmar sino “priorizar las necesidades de los otros socios y poner en marcha proyectos que beneficien a los residentes locales”. La asociación con otros socios que aporten fiabilidad —Japón o países europeos como España— parece parte de ese cambio de estrategia.
ESPAÑA, UN SOCIO PARA PROYECTOS PUNTUALES
El presidente chino Xi Jinping fue recibido esta semana con honores en Madrid. Reuniones con el Gobierno, visita al Rey, cena de gala, encuentros con empresarios... Los dos Gobiernos acabaron firmando una declaración en la que se comprometen a luchar juntos “contra el proteccionismo y el unilateralismo” y profundizar en “la promoción de un mercado más abierto y la eliminación de todos los obstáculos comerciales”. Incluso se concretaron algunos acuerdos bilaterales: China permitirá la importación de jamón (con hueso incluido) y de uvas españolas.
Sin embargo, la participación de España en la Nueva Ruta de la Seda no quedó sellada. El Gobierno español reconoció su potencial, y se comprometió a explorar proyectos concretos. De hecho, ya hay una conexión de mercancías por tren y participación de capital chino en los puertos de Valencia y Bilbao. Pero Pedro Sánchez no estampó su firma en el club de la alianza con la que China avanza imparable.
Xi también ha rechazado otras acusaciones contra un plan que lleva su sello personal. La BRI no tiene, asegura, ni fines geoestratégicos ni militares, como han denunciado algunos críticos, ni tiene como objeto lograr la hegemonía de China. “No es un club de China”, subrayaba en agosto.
Y, si bien es cierto que una serie de proyectos han resultado problemáticos, la consultora RWR Advisory Group, en Washington, calcula esa proporción en solo un 14%, una cifra relativamente reducida dadas las dimensiones del plan.
Incluso en los casos en los que los Gobiernos receptores han protestado —Mahatir llegó a hablar de “nuevo colonialismo”—, más que una cancelación absoluta de los proyectos polémicos, se ha buscado una renegociación. En el caso malasio, la línea de tren a la que se ha puesto en pausa interesa a los dos países; los oleoductos, al parecer, solo están suspendidos mientras Kuala Lumpur resuelve sus “problemas fiscales internos”. El primer ministro ha insistido en la importancia de la inversión china para su país.
En el caso de Pakistán, que trata de renegociar su deuda, el primer ministro Khan acordó, en una visita a Pekín este mes, la creación de un grupo de trabajo sobre “desarrollo socioeconómico”. También suscribió un comunicado conjunto en el que los dos Gobiernos “rechazan la creciente propaganda negativa” contra el Corredor.
En otros países, el futuro de la ruta está aún sujeto a incertidumbres. Tailandia e Indonesia tienen previstas elecciones que pueden alterar la actitud de sus respectivos Gobiernos. En Filipinas, pende un interrogante sobre la salud de Duterte.
Aunque sobre la mesa no hay grandes alternativas para satisfacer las necesidades asiáticas de infraestructura. El Banco Asiático de Desarrollo (BAD) no puede competir contra las arcas chinas. El plan japonés de ayuda a las infraestructuras, lanzado en 2015 y dotado con casi 100.000 millones de euros para cinco años, es mucho más modesto, en alcance geográfico y en fondos, que el chino. Europa solo ha propuesto su propio programa muy recientemente, y para empezar en 2021. Estados Unidos ha anunciado este año unos meros 113 millones de dólares (unos 100 millones de euros) en nuevas inversiones en la región Indo-Pacífico.
En cambio, China mantiene su fuerte apuesta por la BRI. Y al incluirla en la constitución del Partido Comunista, ha dejado claro que la iniciativa continuará durante décadas.
El año próximo celebrará su segunda Cumbre de la Ruta de la Seda. Si a la primera, en 2017, acudieron delegaciones de 110 países y 29 jefes de Estado o de Gobierno, Pekín no se conformará con menos. Será una cita clave para determinar la evolución de este proyecto, que comenzó como una mera propuesta de infraestructuras y ha evolucionado a un gigantesco plan estratégico.
Por Álvaro Royo Bárcenas (Especial para Revista Zetta)
por Alvaro Rayo Bárcenas
(Xiamen – China, 14-03-2021 - especial para la Revista Zetta.com)
Vivir en un país donde desde hace 18 años no he visto un solo atraco, robo, secuestro o algo que se le parezca, y para más sorpresa me sobrarían dedos de una sola mano para contar los policías que he visto en este mismo tiempo en la calle, y ya alucinas si esas contadas veces que los he visto nunca llevaban armas.
Por allá en el año 2005 estaba buscando una dirección en una barrio comercial y a la vez residencial, de estos que tiene casas, restaurantes, parques, centros comerciales, para compararlo tomemos el barrio Manga de Cartagena, las puertas de las casas están abiertas y la gente puede dejar sus cosas en una mesa afuera, digo, celulares, bolsos bicicletas, motos con la llave puesta etcétera y no pasa nada, caminando vi una casa que estaba con la puerta abierta y entré a ver si encontraba alguien para preguntar, ¡madre mía! Por fuera era una residencia normal, pero adentro había gente de civil, todos en un rango de edad de entre 25 y 35 años, parecían soldados vestidos de civil por su porte atlético y sus cortes de cabello, cuando me di cuenta estaba parado en la puerta mirando hacia adentro donde no había un solo sofá, ni un juego de comedor ni algo que fuera la decoración de una casa de familia, en su lugar habían cientos de pantallas de video, equipos de comunicación, antenas y muchas sillas, lo que alcancé a ver porque rápidamente se me acercó uno de los presentes y me hizo voltear la cara, me invitó a salir y cerró la puerta tras de él.
Había acabado de observar la versión china de lo que es una CAI, oculto, de bajo perfil, súper equipado con lo último en tecnología de esa época, ya me lo puedo imaginar ahora. Luego indagando con mi socio chino me dijo que las ciudades están divididas por zonas y cada zona cuenta con dos o tres de estos, dependiendo el grado de complejidad, me dice que siempre que los instalan en sus primeros meses tienen más personal, luego que ya la zona está controlada y que los delincuentes saben que por allí no es posible hacer nada ilegal entonces trabajan con una planta básica de mantenimiento y monitoreo 24- 7.
No es un detalle menor que en los bares, discotecas, restaurantes y demás sitios públicos la gente se desentiende de sus cosas, las dejan en la mesa mientras van al baño y nadie se queda cuidando nada, igual no se va a perder nada, el respeto por lo ajeno es general, se enseña desde la guardería, uno no toca lo que no es de uno, dar papaya es lo normal porque lo normal es que nadie se aproveche y coja la papaya.
Cuando uno oye a un alto mando de la policía en Colombia decir que no den papaya es porque algo está fallando, es porque el asunto es grave.
Y oír decir a nuestra máxima autoridad el Alcalde William Dau que la delincuencia es producto de la falta de oportunidades yo tendría que responder que sí y no, porque la mayoría de los que roban en Colombia son jóvenes que lo hacen para mantener sus vicios y sus miserias, son productos creados por la destrucción del tejido social que ha provocado décadas de abandono estatal, y la solución no pasa por tomar una sola medida, es la combinación de varias estrategias que con libros, martillo e inteligencia policial los resultados se pueden ver en meses.
El delincuente nace de la falta de oportunidades, en parte, pero también nace por las oportunidades que crea la anarquía, la falta de una política clara de seguridad ciudadana articulada en esos tres frentes donde a la vez que educas y mantienes ocupados a tus jóvenes con estudios y actividades, creas sistemas de seguridad con cámaras de reconocimiento facial, creas bloques de inteligencia barrial articulado con los líderes locales y tecnología de seguimiento por calles para crear fronteras entre una zona y otra que eviten el escape, que permitan emboscar al delincuente en su huida.
Cada centímetro de la ciudad debe ser monitoreado, vigilado y grabado las 24 horas, la ciudad pierde miles de millones mensuales por su tenebrosa inseguridad, la inversión se aleja, no llega, el valor por metro cuadrado de tierra vale migajas por culpa de esta, ¿cuántos proyectos podrían desarrollar los inversionistas si por ejemplo la zona sur oriental fuera segura? Pero ¿quién se atreve a hacer algo en esas zonas sin Dios ni ley? La mayoría de sus habitantes son gente de bien pero la inseguridad los tiene en la absoluta miseria, rescatar a la ciudad de la delincuencia y del crimen es una tarea inaplazable para poder proyectar a Cartagena como destino atractivo de todo tipo, no es posible elevar el nivel de vida y de ingresos de sus comunidades más abandonadas si antes no se aplasta el crimen.
Luego lee uno que no hay cárceles, que hay hacinamiento y por eso sueltan bandidos a la calle para que sigan atemorizando y matando ciudadanos, sí, pero esta labor sucia de ponerlos en la calle la ejecuta el brazo jurídico de las bandas criminales que la conforman abogados sin escrúpulos graduados en universidades de garaje que no les explicaron bien la diferencia entre derecho a la defensa e impunidad, a esos caballeros hay que perseguirlos por igual porque no pueden seguir aprovechándose de las zonas grises de nuestro sistema legal para seguir dejando en libertad a asesinos que destruyen la economía de las ciudades, atemorizan al ciudadano, espantan la inversión y enlutan a nuestras familias.
Otro punto importante es el de los sistemas de cárceles por concesión, las cuales por un período de tiempo determinado se hace necesario considerarlo porque a los infractores que se capturan, especialmente los reincidentes hay que encerrarlos y guardar bien la llave, y las oficinas de abogados de garajes expertas en vivir de liberarlos, no de defender delincuentes hay que encerrarlos igual porque como he mencionado varias veces aquí no son otra cosa que el brazo jurídico de las empresas criminales, ellos comen de los muertos y de los robos.
Para hacer una comparación hace poco leía a alguien decir que el moto taxismo hay que acabarlo, desde mi punto de vista al moto taxismo no lo acabas con una ley que lo prohíba, el moto taxismo se acaba con un sistema de transporte masivo cómodo, rápido, seguro y eficiente y excelente infraestructura vial, y a las pandillas y a la delincuencia no la acabas ni con bala ni con más policías, la acabas (en pocos meses) con estudio, trabajo, cultura pero tan o más importante con una política de seguridad e inteligencia policial que mezcle tecnología de punta, capital humano que vigile y grabe 24-7 cada centímetro de la ciudad para crear una martillo gigante que aplaste (en poco meses, otra vez) a la delincuencia.
Como siempre allí está mi email al pie de página para los que quieran escribirme sus opiniones acerca del tema y con mucho gusto les responderé.
¡Un abrazo!
Álvaro Royo Bárcenas
Xiamen-China
Twitter: @Alvaro_E_Royo
0086-13559231344
(*) PD: este texto fue escrito e ilustrado graficamente por su autor para la revista Zetta.com - bajado para PGV. El autor del texto es colombiano residente en China hace varios años.
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