Última entrega : CONOZCA (16) QUIÉN FUE HITLER Por Eduardo Lozano Torres
úlltima entrega: CONOZCA (16) Quién fue Hitler
Por: Eduardo Lozano Torres (*)
Habíamos dejado a Hitler en la entrega anterior, prácticamente dueño del Partido Nacionalsocialista a finales de 1919, gracias a sus vehementes discursos pronunciados en las cervecerías. Sigamos…
Las condiciones de Alemania en la época de postguerra eran de
caos total, puesto que había quedado con una inflación desbordada, angustioso
desempleo, pobreza, descontento social, una enorme deuda y la gran humillación
de haber perdido el conflicto bélico. A todo ello se sumaban las onerosas
imposiciones derivadas del Tratado de Versalles (con el que se selló el fin de
la Primera Guerra), lo cual generó una ola de nacionalismo que Hitler aprovechó
en sus “peroratas” para exaltar los ánimos y ganar adeptos.
Además, los
militares tratando de justificar la derrota, manifestaban que Alemania había
sido “apuñalada por la espalda” por marxistas y judíos, lo que también
capitalizó Hitler resaltándolo en sus discursos políticos para aumentar su
aceptación popular. Un nacionalismo bien explotado, produce votos.
Su proselitismo continuaba sin descanso exaltando muchos ánimos e incrementando el descontento, lo cual fue causa de que en abril de 1924, Hitler y tres de sus compinches fueran a parar a la cárcel por revoltosos. Fueron confinados en la prisión de Landberg y condenados a cinco años de reclusión. Esta prisión más parecía un hotel y como Hitler había adquirido ya cierta importancia, se le tuvo especial consideración. La habitación (no celda) de este “preso importante” estaba adornada con las insignias del Partido, el desayuno se lo llevaban a la habitación y en el comedor se exhibía una gran cruz gamada. Ningún preso comenzaba a comer mientras él no llegara y además, podía recibir cartas y regalos de sus amigos.

Ilustración fotográfica: "Hitler en prisión" - tomada de Historia National Geographic (Interntet)
Pero él, siempre se comportó ejemplarmente.
Visitaba asiduamente la biblioteca y empezó a escribir en su habitación con
mucha dedicación. Dictaba sus notas a un joven compañero que le profesaba
especial admiración y que luego en 1933 se convirtió en su Lugarteniente. Se
llamaba Rudolf Hess.
En esa prisión escribió Hitler parte de su obra “Cuatro años y medio de lucha contra el engaño, la estupidez y la cobardía” que luego abrevió como Mi lucha (Mein kampf). Cuando ya estuvo plenamente en la cima del poder, este libro fue traducido a 16 idiomas y se calcula que tuvo ventas de diez millones de ejemplares que lo convirtieron en un hombre acomodado.
Hitler cumplió apenas nueve de los sesenta meses de prisión
que le habían dado y fue puesto en libertad por su buen comportamiento y sus
“palancas”. Una vez libre, reanudó su actividad política que cada día le
reportaba más adeptos al nacionalsocialismo, más fama a él y más autoridad
dentro del Partido. En las diferentes elecciones el nazismo aumentaba sus votos
y por tanto la representación en el Estado..
Ya en las elecciones presidenciales de 1932, Hitler obtuvo un significativo 37%. El elegido fue el anciano de 85 años, Paul von Hindenburg, en segunda vuelta. Hitler entonces empezó a luchar para obtener la Cancillería, el cargo más importante después del presidente. Luego de muchas presiones, intrigas y palancas, Hindenburg consintió en nombrarlo como Canciller en 1933.
Al fin, nuestro personaje había llegado a la cumbre del poder con un Partido fuerte a sus pies, un gran respaldo popular y como si fuera poco, ya como Canciller recibió el respaldo y financiación de grandes empresas. El débil y anciano Hindenburg, sometido a gran presión por Hitler y sus copartidarios, firmó en marzo de ese año una ley que concentró todos los poderes del Estado en el Führer y así comenzó de lleno la Alemania nazi con Hitler como amo y señor.
Hindenburg murió un año más tarde. Meses antes le había comentado a un amigo que luego de la primera vez que se entrevistó con Hitler, había dicho: “Curioso hombrecillo ese Hitler…cuando más lo nombraría como Ministro de Correos”.
Así llegó este curioso hombrecillo a ser jefe Supremo de Alemania, pues a la muerte de Hindenburg, el 2 de agosto de 1934, Hitler asumió el cargo de Jefe de Estado con el título de “Caudillo y Canciller” (Führer und Reichskanzler), iniciando de esta forma su gobierno totalitario. ¡Ay, ay, ay!
Lo que vino de ahí en adelante ya es bien conocido y se escapa al propósito de esta serie corta de artículos. Sobre la Historia de Alemania y del mundo, entre 1933 y 1945 hay una amplia bibliografía.
Espero que estas cuatro entregas hayan sido ilustrativas, interesantes y amenas para todos ustedes. ¡Hasta la vista!
| (*) Nació
en Bogotá y estudio primaria y bachillerato en Tunja (antiguo colegio
de Jesuítas "José Joaquín Ortiz), se graduó en Biología y Química en la
U. Jorge Tadeo Lozano de Bogotá. Es
historiador (mitología), investigador científico, y escritor de varios
libros: "Bolívar mujeriego empedernido", "Diccionario de mitología
griega y romana", "Reinas pero desdichadas"; "Los dioses también pecan";
tiene, en preparación, otros dos libros. | ||

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